Estadísticas de Fallecimiento Frecuentes en Perros

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El tamaño del perro y su raza influyen a la hora de considerar cuáles son las causas más frecuentes de la muerte del animal.

Las enfermedades no afectan a todas las razas de perros por igual. Mientras que los problemas de corazón son responsables del fallecimiento de cerca del 20% de los pequeños canes de Chihuahua, los dueños de un perro Boxer deben saber que su mascota tiene una probabilidad por encima de la media de sufrir cáncer. Conocer las causas más importantes del fallecimiento de nuestra mascota nos permite prevenir las enfermedades más frecuentes que pueden acabar con la vida de nuestro amigo.

La raza de nuestro perro nos da ciertas pistas sobre las causas más frecuentes que pueden acabar por provocar el fallecimiento de nuestra mascota.

Las enfermedades del corazón, por ejemplo, son frecuentes en ciertos perros de tamaño pequeño, como el Chihuahua. Cerca de dos de cada diez animales pertenecientes a esta raza morirán por alguna dolencia relacionada con un mal funcionamiento cardíaco.

Perros pequeños: enfermedades del corazón

10-cuidados-a-tu-cachorroLos problemas cardiovasculares, sin embargo, no son exclusivos de los perros Chihuahua, ya que son compartidos por otros canes de talla reducida. El Bichón maltés, por ejemplo, también padece dolencias de corazón con frecuencia; al igual que las mascotas de Fox Terrier. Cerca del 20% de los perros pertenecientes a alguna de estas razas fallecerá por enfermedades o problemas en su corazón.

Estas son algunas de las conclusiones a las que ha llegado un equipo de veterinarios de la Universidad de Georgia, que ha analizado las causas de fallecimiento en un total de 75.000 perros, de 82 razas distintas, en hospitales clínicos repartidos por todo EE UU. Su estudio ha sido publicado en la revista científica especializada Veterinary Medical Database.

Cáncer: una causa de muerte frecuente para el perro Boxer

homenaje_homeroSi la genética y el reducido tamaño de los perros de raza Chihuahua, Bichón maltés y Fox terrier, predispone a estas mascotas a padecer problemas cardiovasculares con mayor frecuencia, para canes grandes como el Boxer o el Boyero de flandes el principal enemigo es otro: el cáncer.

Los dueños de estas mascotas de gran envergadura deben saber que existe un alto riesgo de que padezcan esta temible enfermedad. En el caso del elegante Boyero las estadísticas dicen que la probabilidad de que sufra cáncer son muy elevadas: uno de cada dos animales la contraerán, según las conclusiones del mismo estudio publicado en la revistaVeterinary Medical Database.

La envergadura de nuestra mascota condiciona, además, que el perro pueda padecer dolencias en los músculos o en los huesos. Este tipo de afecciones son más frecuentes en los perros grandes. Lo mismo ocurre con aquellas anomalías relacionadas con el estómago: las mascotas de talla superior a la media las padecen con mayor frecuencia.

Estas enfermedades típicas de las razas grandes no deben preocupar tanto a los dueños de perros pequeños. Un can de talla reducida no es tan frecuente que padezca problemas relacionados con los huesos. Tampoco el cáncer aparece en estos animales menudos con la misma frecuencia que en los canes de gran tamaño, según este estudio. La alta actividad metabólica de estas razas de perros de escasa talla les predispone, sin embargo, a otras enfermedades mortales, como la diabetes.

El fallecimiento por enfermedades del hígado

Las enfermedades hepáticas, relacionadas con el mal funcionamiento del hígado, explican una de cada cinco muertes caninas “no accidentales”, según la estadounidense Fundación de de Enfermedades Hepáticas Caninas (Canine Liver Disease Foundation).

“El hígado es el órgano que organiza el metabolismo de las grasas, carbohidratos y proteínas. Un hígado sano es esencial para que el perro pueda contar con la cantidad de proteínas que necesita”, explica la fundación creada por dueños de perros que padecen, o han padecido, problemas hepáticos.

Existen determinadas alarmas que pueden servir para detectar que existe un problema hepático en nuestra mascota.

Una pérdida injustificada de apetito es una de las señales que pueden estar avisando de la existencia de un problema en el mecanismo del hígado. Si la situación se agrava, la dolencia puede derivar en un caso de anorexia en el perro. Los dolores estomacales o las diarreas y vómitos son otros posibles indicativos de que puede existir una enfermedad hepática. Ante cualquier síntoma, es esencial realizar una pronta visita al veterinario.

 

Fuente: www.consumer.es

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