El Día del Amor y la Amistad… pero con Nuestras Mascotas

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Al hablar del Día del Amor y la Amistad hacemos referencia al cariño en un noviazgo o matrimonio o a la fidelidad del mejor amigo. Sin embargo, los conceptos de amistad y amor son también parte de una relación entre una persona con su mascota.

No por nada es usual escuchar la frase de “el perro es el mejor amigo del hombre”. Nadie que haya tenido un gato o can podrá negar ese cariño hacia los animales que entregan amor incondicional.

“Los animales que nos acompañan en casa, desarrollan una relación muy fuerte con las personas con las que viven, hay algo muy interesante que es que los animales no te van hacer bulliyng ni te van a discriminar, te van a aceptar como eres, si eres gordito o chaparrito, si ya tienes patas de gallo, si eres muy delgado, si eres muy moreno”, cuenta la integrante de Justicia y Dignidad Animal A.C, Mónica Lepe.

El movimiento de la cola y los brincos de un perro cuando su dueño llega a casa, o la felicidad que demuestra a la hora de salir a pasear y el ronroneo de un gato cuando se acerca a su dueño, son algunas muestras del cariño que los animales tienen hacia las personas. Tal unidad hace que los animales de compañía perciban el estado de ánimo del amo.

Mónica Lepe recuerda que el estar a cargo del cuidado y desarrollo de un animal no sólo implica una responsabilidad, ya que además de recibir cariño, el contar con una mascota implica que la persona se haga más sensible ante el prójimo.

“Los animales nos acompañan a nivel emocional y a veces nos ayudan a expresarnos, hay personas que cuentan que hablan más con su gato que con la gente o a veces quieren más a su perro que a la gente, porque hay una comunicación única con cada animal que te acompaña en casa”, agrega.

Hay que recordar que el amor a un animal de compañía no significa que se le deba humanizar. La relación entre un humano y un animal se debe de desarrollar en un marco de respeto a la naturaleza de cada uno. Un perro o un gato no requiere y no tiene las mismas necesidades que una persona.

“El humanizar a un gato, por ejemplo implica que le llames tu hijo, que sea tu bebé y que asumas esa postura, que eres como su madre o su padre. Por desgracia esto aunque suene lindo, puede afectar mucho a los animales porque conlleva extremos como decir quiero un hijo de mi bebé, quiero que mi gatita conozca el amor y la voy a dejar reproducirse para tener bebés y pues yo no la quiero esterilizar o a extremos como ponerles vestidos, a hablarles, a sentarlos en la mesa a comer”; comenta Mónica Lepe.

El amor que se tiene a una mascota es innegable y por supuesto es válido para el humano y el animal, pero esta relación se debe de desarrollar con respeto a la naturaleza de cada uno.


Fuente: www.milenio.com

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