Cómo Ayudar a mi Hijo a que Supere el Duelo por su Mascota

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Nunca estamos preparados para hablar de la muerte a los niños. Los padres deseamos proteger a nuestros hijos de experiencias dolorosas, pero, naturalmente, esto no siempre es posible. Para muchos niños, su primera experiencia real de una pérdida ocurre cuando se muere su mascota.

El momento más duro, sin duda, es decir al niño que su perro, su conejo o su tortuga no van a volver. Aunque la verdad sea triste, debemos contársela con claridad, para no confundirle. Los niños asumen mejor estas experiencias cuando se les dan explicaciones sinceras, adaptadas a su nivel de comprensión, y se les permite expresar su dolor.

Ante este hecho el niño puede mostrar tristeza, ira, negación, culpabilidad o temor. Incluso es posible que se ponga celoso de otros niños que aún tienen a sus animales. También puede expresar su dolor a través de alteraciones en el sueño o en el apetito, aferrarse en exceso a las personas más queridas, mojar la cama, tener pesadillas y volverse muy desobediente. Son manifestaciones que el pequeño superará a base de tiempo, paciencia y cariño.

Los niños entre los tres y cinco años ven la muerte como algo temporal y potencialmente reversible. Por ello conviene explicarles que cuando un ser vivo muere, deja de moverse, no oye ni ve y no vuelve a despertarse. Tratar de protegerlos con explicaciones inexactas puede crearles ansiedad y desconfianza.

Los niños a menudo hacen preguntas sobre la muerte de su animalito y hay que contestar a todas y cada una de sus cuestiones, aunque nos resulte doloroso, además de esto demostrar a los pequeños que compartimos su sentimiento de pena.

 

Fuente: Susana Martínez (Psicóloga) www.crecerfeliz.es

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